Planta tu propio jardín y decora tu propia alma, en lugar de esperar que alguien te traiga flores.
– Jorge Luis Borges

Cada año, el 14 de febrero, se tiñe de rosa… Es el Día de San Valentín… día en que los globos con forma de corazón pasean por las calles, los ositos de peluche encuentran un lugar en los brazos de sus nuevos dueños y los ramos de flores expresan el amor que siente uno por el otro.

Sí. Es el Día de los Enamorados.

Para muchos, es un día especial. Para muchos otros, es un día más, ya que creen que el amor se manifiesta día a día con pequeños detalles… También están los que tienen el corazón libre, el corazón partido y quienes lo tienen resguardado…

Pero, la realidad es una. Y todo comienza cultivando el amor propio, porque para ofrecer amor a los demás, primero, tenemos que aprender a querernos a nosotros mismos. Por eso, en “el Día del Amor”, te invitamos a la reflexión. ¿Qué dirías si tuvieses a partir de este momento la oportunidad de hacer las paces contigo misma o simplemente conocerte mejor?

– Comienza por aceptarte a ti mismo. Tener presente tus capacidades y sus límites, y con qué virtudes contamos para transitar la vida, es un buen punto de partida.

– Conócete. Anímate a explorar tus gustos, sentimientos y pensamientos. Ésto, te ayudará a sentirte seguro, tomar mejores decisiones y sentirte libre, respetándote, al actuar en función a lo que realmente quieres.

– Sé amable contigo mismo. Ser responsables de nuestras acciones es un acto de madurez, sin embargo no significa que nos castiguemos por ellas eternamente. Perdónate.

– Protégete de las personas tóxicas. Este tipo de personas podrían interferir en tu camino de manera negativa.

– Cuídate. Alimentarse bien, realizar actividad física, hidratar y nutrir la piel con productos de cuidado personal naturales y libres de químicos, proteger la piel del sol, dormir lo suficiente y mantener relaciones saludables con la familia, amigos y mascotas son actividades que practican las personas que se quieren a ellas mismas.

– Apapáchate. Consiéntete. Riéte de ti mismo. Cómete ese dulce que tanto se te antoja. Sal a caminar. Lee un buen libro. Ve a comer sola. Baila. Salta. Canta. Hazte un regalo. Disfruta de la vida al máximo.

Recuerda, el amor es una semilla que viene adentro nuestro. Si la plantamos y cultivamos, ella crece, florece y da sus frutos. ¡Que el amor que hay en ti se expanda hasta llegar a otros corazones!

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