Aloe Vera

¿Qué es el aloe vera?

También conocida como sábila, el aloe vera es una planta suculenta (muy jugosa) perteneciente a las liliáceas. Existen más de 260 especies y su tamaño es variado; mide desde unos cuantos centímetros hasta más de 15 metros. Crece en lugares desérticos y semidesérticos; sus hojas carnosas almacenan agua durante mucho tiempo. Durante las horas de sol intenso las hojas se cierran para no perder el vital líquido, esto gracias a una compleja red de raíces que les permite captar agua rápidamente.

Cuando cortamos una hoja de aloe transversalmente, encontramos una corteza que resguarda la pulpa: una masa gelatinosa que conforma el tejido mucilaginoso que, junto a la corteza y la sabia, reúne las propiedades curativas de la planta. Esta masa está compuesta por polisacáridos” es decir, azúcares que estimulan el crecimiento de los tejidos sanos.

¿Que hace al aloe tan rico?

El aloe vera del tipo Barbadensis Miller es el más rico en nutrientes, contiene polisacáridos como el Acemannan, el cual ayuda a la regeneración celular en la piel. Previene el fotoenvejecimiento prematuro al estimular la síntesis de colágeno y de las fibras de elastina en la piel. Este mismo Polisacárido ayuda a prevenir el crecimiento bacteriano y micótico.

El Acemannan es el ingrediente al que muchos llaman “mágico” para las heridas, quemaduras térmicas, solares y químicas con las estimulación de proliferación de fibroblastos.

Posee 18 de los 20 aminoácidos requeridos para que el organismo sintetice las proteínas necesarias para el crecimiento, mantenimiento y restablecimiento de piel y uñas.

Además contiene Esteroles como el β-Sitoesterol y el Lupeol, substancias muy parecidas al colesterol que se encuentran muy difundidas en todo el reino vegetal, y que tienen propiedades antiinflamatorias y son las responsables del alivio del dolor y ardor cuando se aplica aloe en una quemadura o herida. Estas substancias actúan de manera similar a las Cortisonas.

Tiene una alta capacidad de penetración, por lo que los nutrientes de la planta llegan hasta las células epidérmicas hidratando la piel a profundidad.

Su poder curativo y regenerador se debe también a los minerales, vitaminas, enzimas y a las ligninas saponinas y antraquinosas (sustancias que se encuentran en la pulpa).

Breve historia del uso del aloe o sábila

Durante siglos el aloe se ha destacado por su poder efectivo para combatir un gran número de enfermedades que se presentaron en varias civilizaciones. Los egipcios encontraron doce fórmulas medicinales donde la sábila fue un ingrediente esencial, las describieron en el Libro egipcio de los remedios. También conocían las cualidades cosméticas de la planta: se dice que las reinas Nefertiti y Cleopatra se bañaban con aloe y que ése fue el secreto para conservar su belleza. Por otro lado, los árabes fueron los primeros en producir un extracto comercial de la planta. El principal uso que le atribuyeron, al igual que los sumerios, fue un laxante magnífico.

En el continente asiático, en la medicina ayurvédica, se utilizó como tonificante, vermífuga, antitérmica y para tratar muchas enfermedades de la piel, así como la hepatitis, el asma y el vómito. África, por su parte, encontró en el aloe un buen cosmético. Sus habitantes lo usaban para lavar el cuerpo y cabello, además de ser un repelente efectivo contra los insectos y ayudar en la curación de heridas.

Los griegos aprovecharon los beneficios cosméticos del aloe para eliminar manchas de la piel, detener la caída del cabello y curar y evitar la orzuela.

Durante el siglo II la sábila era parte de la farmacopea occidental, la utilizaban los médicos romanos. Asimismo, en el mundo prehispánico la planta tenía funciones curativas y sagradas.

En Occidente su uso se limitó a ser mero laxante, dejando de lado sus múltiples beneficios. Muchos médicos conservadores pensaban que ésa era su única propiedad. No fue sino hasta el siglo XX, cuando médicos y dermatólogos re descubrieron las propiedades del aloe. Se utilizó como paliativo para las quemaduras producidas por rayos X y otros tipos de úlceras; en todos los casos los resultados han sido positivos.

Hoy en día existe un auge y se le utiliza tanto en la medicina como en la cosmética. Por lo que se confirma su prodigioso poder curativo y de regeneración de tejidos.

 

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